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Visa E-2: Estrategia Empresarial. Taller gratuito y presencial/online

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Comunidad | Educación Financiera  |  Publi-reportaje

Mx. Fortín de las Flores: Jornada especial de vacunación contra el sarampión

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Comunidad | Flash Informativo | Municipal

Lecturas para sembrar

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Las venas abiertas de América Latina 📍Venezuela, latido marcado en el mapa El continente sangra por sus venas abiertas.

Murió en Venezuela el Gabán Tacateño

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Fortín de las Flores, 10 de diciembre de 2025 Cuatro días, once mil ecos, una sola intención:  que no se apague su canto https://www.tiktok.com/@nochedebrindis 🎙️ Murió en Venezuela el Gabán Tacateño “A los grandes luchadores de la música —y en especial a quienes preservan el acervo cultural de su nación— se les despide de pie, con respeto… y con música.” Elisa Gamboa | Periodista Digital  | Caracas, 6 de diciembre de 2025 — A pocos días para cumplir 87 años, falleció en la ciudad de Caracas el maestro Emenecio Antonio Sánchez Piñero, conocido artísticamente como el “Gabán Tacateño”. La noticia fue confirmada a Fortín Digital por el Dr. Jesús Adolfo Salvi, productor y moderador del programa Clásicos del Folklore y sentimiento Musical Venezolano. 🎼 Escuchemos: El Gabán Tacateño fue un cantor y compositor fundamental del folclore central venezolano, con más de 250 composiciones que narran con agudeza y ternura la historia y la cotidianidad de los pueblos de Miranda, Aragua y...

Comunidad | Serie Voces y poemas

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Las manos de mi madre Esta cápsula forma parte de la serie “Voces y Poemas” , donde la memoria íntima se convierte en archivo colectivo. Hoy, una historia tejida con café, limón y tango. Las manos de mi madre sabían de fuego y de agua, de cebolla picada al alba y de café colado con paciencia. Pero no olían a pescado. Aunque cocinaba solo para mi papá y para mí —y más tarde, para mi hijo y para mí— sus manos no se quedaban con el olor de la faena. Tenía un secreto: el sipo de café y el limón. Un puñado de borra tibia, un chorro de cítrico, y ese gesto circular sobre la piel que era más que limpieza: era un ritual. Frotaba con fuerza, sí, pero también con cariño. Como si en cada movimiento se despidiera del día, del humo, del cansancio. Como si dijera: “esto también es belleza”. Nunca usó cremas caras. Nunca necesitó guantes. Y sin embargo, sus manos eran suaves, tersas, sin las manchas que el tiempo suele dejar como firma. Llegó ...